Colombia se aferra a la tecnología para soltar el lastre del conflicto armado y el narcotráfico

El presidente colombiano afirma que su país quiere ser «el Silicon Valley de América Latina»

Colombia busca una salida a los años de caos causados por el narcotráfico y el conflicto armado. La vicepresidenta de Colombia y exministra de Comercio, Marta Lucía Ramírez, admite que su país ha perdido el tren de las tres revoluciones industriales anteriores y no quiere dejar pasar la cuarta, la de la ciencia y la tecnología. La capital del país, Bogotá, donde la Cámara de Comercio es 40 años más antigua que la centenaria policía, ha visto cómo se multiplicaba por cinco la inversión tras el comienzo del proceso de paz, afirma Juan David Castaño, vicepresidente de la organización empresarial. “La tecnología tiene que ser el vehículo de transformación. Este país quiere ser el Silicon Valley de América Latina”, declara el presidente de Colombia, Iván Duque.

El conflicto armado, tras casi 60 años, más de 260.000 muertos y miles de desplazados, ha enfilado la recta hacia la paz. El hito más significativo de esta nueva senda es que la Fuerza Alternativa Revolucionara del Común (FARC), el partido nacido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ha entrado en las instituciones por los acuerdos de La Habana 2016. La antigua guerrilla de las FARC está presente en el Parlamento con cinco senadores y cinco representantes en la Cámara.

El problema de la industria de la droga sigue abierto. “No vamos a ser tolerantes con el narcotráfico. El crecimiento no puede ser a cualquier coste”, afirma Ramírez para enfatizar la apuesta del país por eliminar el lastre de la coca. Sin embargo, no es fácil. La implantación de la industria clandestina de la cocaína en algunas regiones del país ha llevado a la Fiscalía a detectar hasta 33 gasolineras que venden más combustible que el necesario para el parque móvil y el tráfico existentes. Las estaciones de servicio investigadas mueven 100 millones de litros de gasolina al año, que pueden ser utilizados para procesar 90 toneladas de base de coca. Cuatro de esas gasolineras, localizadas en Tumaco, registran ventas cercanas a los 4,5 millones de litros con poblaciones menores de 20.000 habitantes.

Pese a la inacabada lucha contra esta lacra, la confianza sobre la región ha crecido y se ha traducido en “un ritmo de creación de 80.000 empresas cada año de las que sobreviven entre tres y cinco de cada 10, según la región”, comenta Castaño durante la celebración del MIT Global Startup Workshop en la capital colombiana, evento al que ha sido invitado EL PAÍS por la agencia Invest in Bogotá. “Cada vez estamos más abiertos y nos ven con otros ojos”, afirma el representante de la Cámara de Comercio.

El objetivo es la industria digital, pese a que el país mantiene a casi la mitad de la población sin acceso a Internet o a la banda ancha, según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Nieto afirma que van a conceder la frecuencia de los 700 megahercios para que la tecnología 5G rompa con esta brecha digital, ya que esta banda es la necesaria para alcanzar las zonas más aisladas.

Un unicornio

En este entorno ha surgido uno de los únicos “unicornios” de la región. Se trata de la empresa tecnológica colombiana Rappi, que ha conseguido una inversión de 1.000 millones de dólares del grupo Softbank. Esta compañía, con tan solo cuatro años de existencia y 3.000 empleados, es una mezcla de empresa de reparto, como Glovo, prestadora de servicios (Rappi Favor es una de sus categorías y consiste en la realización de recados) y plataforma comercial. Ya se ha extendido por seis países latinoamericanos.

«América Latina está a punto de convertirse en una de las regiones económicas más importantes del mundo y anticipamos un crecimiento significativo en las próximas décadas», considera Masayoshi Son, presidente y CEO de SoftBank, una entidad que ha comprometido una inversión de 4.466 millones de euros para la región. “Queremos emprendedores que quieran acelerar su negocio. Buscamos empresas que usan tecnología para resolver problemas cotidianos. Invertimos en gente que tenga una visión muy angosta de su negocio, que sean muy claros, como Rappi”, afirma Javier Villamizar, socio del grupo inversor.

“A veces encontramos proyectos que se centran en las tecnologías y no en el usuario. Nosotros nos centramos en todo lo que nos ayuda a cambiar la vida. Los unicornios son los que salen al mercado y, si seguimos apostando, vendrán los de verdad (aquellas empresas recién creadas que superan una valoración superior a los 1.000 millones)”, añade Óscar Rodríguez, vicepresidente de innovación del grupo Bolívar.

Los siete ejes prioritarios para el Gobierno colombiano son las energías renovables, finanzas, medicina, biotecnología, agroindustria, agua y espacio, según detalla la vicepresidenta. Política fiscal unida a un reforzamiento de la seguridad jurídica son las herramientas para intentar convertir el país en una plataforma empresarial. “La desigualdad es tremendamente grande y no es ético. La única forma de acabar con ella es generar riqueza”, justifica Marta Lucía Ramírez.

Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2019/05/28/actualidad/1559061148_617386.html

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